27.Feb.2009 El acceso a la educación para los trabajadores del hogar
Kelley Whitson estuvo en La Casa de Panchita como voluntaria de setiembre a diciembre del año pasado. Ella estudia la carrera de Estudios Internacionales, con especialidad en Estudios Culturales, del Spelman College en Atlanta, Georgia (EE.UU.) y se animó a escribir un resumen de la investigación que realizó en nuestra casa para compartirlo en este blog.
La educación es el mejor método para el desarrollo: abre las puertas de la oportunidad y el intercambio mutuo. La investigación está enfocada alrededor del acceso a la educación para los trabajadores después de la aprobación de la Ley 27986 ‘Ley de los Trabajadores del Hogar’. La cuestión principal es: ¿Cómo se ha mejorado el acceso a la educación para los trabajadores del hogar desde la aprobación de la ley en el 2003?. Entrevisté a cinco mujeres y un hombre, entre los 20 y 60 años, cada uno con una perspectiva e historia diferente que los otros. Esta ley (2003) dice que “El trabajador del hogar tiene derecho a la educación. El empleador deberá brindarle las facilidades del caso para poder garantizar su asistencia regular a su centro de estudios fuera de la jornada de trabajo” (art. 17). En mi investigación descubrí que los problemas que existen todavía eran el uso de los sueldos, la falta de tiempo y los problemas con el sistema educativo público. Las personas que entrevisté me dijeron que los trabajadores del hogar usan sus sueldos para comprar ropa, enviar dinero a sus familias en las provincias, y mantener una cuenta de seguridad social para el futuro. Por lo tanto, los trabajadores no tienen dinero para pagar una educación, y consecuentemente, no tienen el deseo de continuar/empezar sus estudios.
Otro problema es la falta de tiempo. Casi todos los entrevistados dijeron que no tienen el tiempo para estudiar; tienen que trabajar durante la mayor parte del día, y cuando tienen tiempo, están cansados y no desean hacer más. [...]Â Muchos trabajadores del hogar no reciben sus sueldos exactos, usualmente reciben menos del sueldo bajo contrato. No obstante, las personas que he entrevistado quieren estudiar enfermería, asuntos de negocios y Derecho, pero estas carreras son demasiado caras para asistir a una escuela privada. [...]
Para combatir los problemas sobre el acceso a la educación, tengo unas cuantas sugerencias: cambios en el sistema de adquirir un trabajo doméstico y el desarrollo de una escuela pública para los trabajadores del hogar. Además, esta escuela sería útil porque no tienen una escuela específica para ellos, donde puedan aprender, continuar y mejorar sus vidas.
Durante mi tiempo en La Casa de Panchita, tuve la oportunidad de enseñar en la clase de inglés y conversar con ellos de una manera informal. Me di cuenta de que quieren aprender, que quieren una educación. Y cuando están en las clases, cualquier clase, están emocionados de aprender. No es que los trabajadores del hogar no tienen la capacidad, es que no tienen la oportunidad. Por eso, cuando tienen la oportunidad de asistir a clases o recibir cualquier forma de educación, lo hacen. Los trabajadores del hogar quieren ser educados, el sistema y sus empleadores no deben entrometerse con sus deseos.

