15.Sep.2008 Carta de Dorita a UNIONI y WILPF

Amigas de Naisten Kehitysapu – UNIONI y WILPF:

 

En primer lugar doy gracias a Dios por la vida y la salud que me da y en segundo lugar a ustedes, por su apoyo en mis estudios en la Universidad Peruana Unión. Ya estoy en el 3º año de la carrera de Nutrición Humana, sólo me faltan 2 años para ser una profesional ¡algunas veces pienso que es un sueño! He podido practicar en diferentes lugares. En los Centros de Salud, en donde nos asignaban colegios estatales para realizar evaluaciones nutricionales a los niños, los resultados eran un poco desalentadores: encontré desnutrición y retardo de crecimiento en la mayoría de los casos. También realicé evaluaciones nutricionales en hospitales, aunque esta vez con pacientes postrados. Esta actividad sí que fue complicada porque me encontraba con pacientes que no deseaban cooperar.

 

En diciembre del 2007, me presenté en un hospital para hacer prácticas y me aceptaron. Después de acompañar a la licenciada responsable en la visita médica, empezaba mi tarea: evaluar a los niños menores de 5 años. Pocas veces tuve tiempo para conversar con las mamás y darles algunas recomendaciones o sugerencias, hice todo lo posible para mejorar la situación nutricional de los niños, pero no fue fácil. La mayoría de madres se preocupa mucho por sus niños, sin embargo, se dejan influenciar por propagandas y medios de comunicación con respecto a alimentos industriales.

 

¡Qué triste fue comprobar que a los nutricionistas nos valoran tan poco en algunos hospitales! Son los médicos quienes dan las consejerías nutricionales, junto con el tratamiento. Esa es la realidad, pero no me desanima, al contrario ¡me doy cuenta que mi profesión es muy importante! Después de estas prácticas, Blanca Figueroa (AGTR), me sugirió realizar una evaluación nutricional a las niñas, niños y adolescentes trabajadores del hogar, de 8 a 17 años, que asisten a La Casa de Panchita. ¡Por supuesto que lo que acepté! y ha sido una de las experiencias más bonitas que he tenido en mi formación, porque además de medir peso y talla, también evalué la frecuencia alimentaria, y para eso tuve que conversar con cada uno de ellas y hablar sobre sus inquietudes; en especial con las adolescentes respecto a sus dietas. Se puede comprender que el tema de la nutrición va de la mano con el ambiente familiar, cultura, disponibilidad de alimentos, entre otros factores.

 

Al terminar las evaluaciones hablé con ellas sobre la importancia del desayuno, porque ya iniciaban el año escolar. Comprobé que aproximadamente el 40% de ellas se va al colegio sin desayunar, o toman un desayuno muy sencillo, de digestión rápida, como un vaso de avena  o 1 taza de mate y dos panes, lo que no llega a cubrir las necesidades energéticas del cuerpo. Por eso están con sueño, ansiosas o aburridas en clase, esperando con intranquilidad el recreo para ir a comprar alguna golosina.

 

Este año, a través del curso de Crecimiento y Desarrollo, nos enviaron a hacer prácticas en Puestos de Salud. A mí me tocó asistir a una zona llamada Pablo Patrón, distrito de Lurigancho (a poco más de una hora de la universidad). Estuvieron contentos ya que allí no suelen enviar nutricionistas o practicantes. Ahí también hicimos una evaluación a los niños y adolescentes, e hicimos consejería a las mamás sobre temas relacionados a alimentación complementaria, loncheras nutritivas, también pudimos ir a colegios para hablar con los padres. Pero la actividad más agotadora y a la vez satisfactoria, fue las visitas domiciliarias a los pacientes que estaban con desnutrición así como a las madres gestantes que se encontraban en algún tipo de riesgo.

 

Aquí me di cuenta de la necesidad de información con respecto a hábitos saludables de alimentación. La mucha propaganda y la poca educación es una desventaja, en especial para las madres gestantes que a veces no van ni a controlarse, pero cuando se les habla de la importancia y la repercusión que puede tener en sus niños, ellas lo comprenden y nos lo agradecen. Estoy segura que no es necesario contar con demasiado dinero para tener una buena salud, porque ellas podrían realizar mejores compras con la misma cantidad de dinero.

 

En julio, la universidad me sugirió que junto con  una compañera, realizara prácticas en un colegio particular de Chorrillos. Y en este lugar, a diferencia de los colegios estatales evaluados, lo que mayormente se encontró fue casos de sobrepeso y muy pocos casos de retardo de crecimiento. También se observó el interés de los padres con respecto a la alimentación; fue una grata experiencia.

 

Todas estas experiencias me dan más y más seguridad y alegría. Saber que podré ser muy útil a la sociedad, pues definitivamente la carrera de Nutrición Humana es una carrera de servicio. Ahora que empecé este ciclo académico, la profesión se vuelve aún más estricta pero también más interesante.

 

Gracias, sinceramente, por confiar en mí, por poder contar con su apoyo. Y aunque no las conozca personalmente, les envío un fuerte abrazo a cada una de ustedes, deseando que Dios las pueda bendecir en cada una de sus responsabilidades. Hasta pronto, y prometo escribirles más seguido.

 

Dorita Quispe.

 

* Dorita Quispe es ex trabajadora del hogar, si quieres conocer más sobre las becas, o quieres apoyar con una, click aquí.

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