18.Ago.2008 Más alegrÃa en La Casa de Panchita, ¡tenemos radio nueva!
Otro buen recuerdo que nos dejó nuestro 19 aniversario fue el equipo de sonido que nos obsequió Francisco Basilli, viejo amigo de la casa.
La música nos alegra, nos relaja, nos transporta, nos identifica y nos reivindica.
Si eres migrante y en tu trabajo no te permiten escuchar la música de tu tierra por considerarla inferior o chola es muy importante que hayan espacios donde no solo puedas escucharla, sino disfrutarla, ¡y que mejor que con personas que también disfrutan tu música!Â
A La Casa de Panchita acuden todas las semanas mujeres mayoritariamente de la sierra, y como ya sabemos no reciben los mejores tratos en sus trabajos que digamos (léase aquày aquÃ) y a los frecuentes abusos verbales y fÃsicos que sufren, se les suman la discriminación por su color, su procedencia, su forma de vestir, hablar, por ser mujeres y como no, por la música que escuchan.
Esta cadena de abusos y malas experiencias es la que tratamos de revertir en La Casa de Panchita, para ello tenemos charlas, talleres, juegos y paseos con ese fin. Pero no hay medio más efectivo (y barato, para nuestra suerte) que la música. Es asombroso cómo La Casa se transforma con la música andina, el ánimo es otro, las personas conversan más y rÃen más, las más intrépidas hasta bailan y conversan en quechua ¿Creen que en las casas donde trabajan pueden hacer eso? yo lo dudo mucho.
Esta radio es mucho más que un conjunto de cables y plástico que suena, es una ventana a nuestros campos, un pasaje a nuestro hogar, un medio para socializar y sentir que formamos parte de algo, que no somos extraños en una ciudad que no es nuestra. Esta radio trae y traerá muchos ratos de alegrÃa y compartir. Gracias Francisco.

Idealistas