07.Jul.2008 Mariposas y flores en La Casa de Panchita: Jane Remick
Jane Claire Remick, un nombre que sin duda no olvidaremos en La Casa de Panchita. En el año y medio que trabajo en la AGTR he tenido la oportunidad de conocer muchos voluntarios, nacionales y extranjeros, todos importantes, todos amigos, todos necesarios.
Pocas veces el (gran) aporte de nuestros voluntarios no se ve, no lo tocas, queda grabado en la memoria y corazón de las trabajadoras del hogar (y del equipo de La Casa de Panchita) que compartieron tiempo con ellos, sus experiencias, sus sueños, risas y hasta a veces, llantos. Jane plasmó todo eso en un hermoso mural de nuestro patio, que con ayuda de otras voluntarias y trabajadoras del hogar, sigue creciendo en tamaño y corazón.
Jane, cuando el mural esté terminado serás la primera en ver las fotos.
Ignacio.
No estoy muy segura de cuándo empezó mi interés por pintar murales, pero crecÃa durante los meses que pasé en la Casa de Panchita. Me sorprendà cuando tuve mi primero encuentro con Blanca, Ana MarÃa y Ãgata para ver qué podrÃa hacer como voluntaria, estaban muy abiertas a la idea. Casi no mencioné que querÃa hacerlo, pero después de tener confianza, estaban muy receptivas a la idea. Después de una segunda reunión, Blanca ya estaba mostrándome dónde podrÃa pintar en el patio. Desde la primera reunión, Blanca tenia un visión: mariposas y flores! Escuchó que todas extrañaban los dibujos de flores y mariposas que decoró el antiguo local de La Casa de Panchita. Pero bueno, este tema también me emocionó, desde que hice un viaje a la selva en marzo he querido pintar y dibujar la flora peruana. Entonces asà nació el tema del mural: flora de la selva de Perú.
Usé mis fotos de la selva y algunas flores que encontré en Google para hacer los primeros bosquejos. En una semana estaba en el departamento de Blanca, con Johana y Ãgata considerando y modificando los bosquejos. Al principio fue un concepto muy simple de algunas flores gigantes con un rÃo de fondo.
Primero dibujé los bordes en la pared con lápiz, luego vino el pintado el primero domingo de abril. Pensé hacerlo solamente durante el horario del Taller de Pintura (10:00am – 12:00pm), pero junto a algunas amigas trabajadoras del hogar y niñas increÃbles y comprometidas, estábamos pintando hasta las cuatro o cinco de la tarde. Seguimos asà unas cuatro semanas hasta que terminamos con el diseño original.Â
Pregunté qué más podÃa hacer durante la semana. Dijeron que ampliemos el mural. Asà el mural creció hasta ocupar toda la pared del patio. Yo necesitarÃa quedarme algunas semanas más de lo que pensé en Lima, ya no querrÃa irme. En ese tiempo vino un dÃa Beatriz. Ãgata nos presentó y ese dÃa mismo empecemos a pintar juntas y hablamos de otras actividades que podrÃamos hacer los domingos por las tardes también, como un taller de escultura plástica y otro de estampado. Inmediatamente nos caÃmos bien, a ella le encanta dibujar y pintar, también estudia sociologÃa como.
Bosquejé como continuarÃa la parte del fundo en lo que restaba de la pared y Beatriz puso las lÃneas de otras flores en el primer plano. Las siguientes semanas pintamos los domingos y durante la semana,  después soñamos qué más podrÃamos poner al muro. Un dÃa Ignacio pasó y sugirió poner las nubes increÃbles que ves en la selva. ¡Que increÃble serÃa si crece el mural hasta el cielo! Pero no lo creÃmos posible. Y de verdad, en el tiempo que me quedaba no serÃa. No querÃa sugerirlo porque no podrÃa hacerlo yo misma, pero Beatriz tenÃa la iniciativa de hacerlo. Hablamos de algunas ideas como hacer naranja el fundo como un bello atardecer, lo dejé en sus manos y no me preocupé de nada.
Recibà fotos de Lily el otro dÃa y veo que el muro va súper bien. No puedo esperar ver el producto final, y soñar de que un dÃa puedo regresar a encontrar todas las paredes llenas de flores y mariposas. Gracias por la oportunidad Casa de Panchita. Con esta experiencia me siento mucho más cualificada para pintar en cualquiera pared, quizás un dÃa profesionalmente. Nunca olvidaré todos los comentarios dulces de las trabajadoras, niñas, voluntarios, y equipo. Por eso, pintar se ha vuelto un alegrÃa no solo estética o personal, sino un alegrÃa que quiero compartir en todos en los espacios públicos.
 Now in english jejejeje.
I’m not exactley sure when my interest in painting murals started, but it defniately grew over my past months at the Casa de Panchita. I was surprised how open Agata, Ana, and Blanca were at our first meeting when we were deciding what I could do as a volunteer. I almost didn’t mention my desire to do it, but after gaining a little confidence, they were very receptive to the idea. Not a second had passed and Blanca was showing me the perfect wall to paint on in the patio. And from our first meeting Blanca had a vision: butterflies and flowers! I hear that everyone missed the drawings of flowers and butterflies that decorated the old house. But I was also really excited by the theme, since a trip to the jungle in March had inspired me to paint and draw Peruvian flora. So that was how the theme of the mural was born: flowers from the Peruvian jungle. I used my photos and some that I found on Google to make my first sketches. Within a week, I was in Blanca’s apartment with Agata, Joanna, and Blanca, discussing and modifying my drafts. To start with the mural was very simple: giant flowers with a river in the backgroundÂ
I outlined my design in pencil on the wall and we started filling them in with paint the first Sunday of April. I thought we would just work during the two-hour scheduled painting workshop, but together with some of the domestic workers that come on Sundays, some volunteers, and a group of incredible and dedicated youth we painted until the evening. The same thing happened every week until we were almost finished with the original design. So I asked Agata what I could do now during the week. She said that we should continue with the mural and with that the mural extended to the entire length of the patio. I would need to stay in Lima a few weeks longer than I thought, but I already didn’t want to leave. It was around this time that Beatrice came (no se si se escribe su nombre asà o si prefiera
I want to thank the Casa de Panchita for the opportunity. With this experience, I feel much more qualified to paint on any wall, maybe even professionaly one day. I will never forget all the sweet comments from other volunteers, the team, the workers, or the children that come on Sundays. Because of this feedback, painting has been transformed for me from a purely astetic and personal joy to a joy that I want to share with others in public spaces.


Idealistas