22.Nov.2007 Las llaves del futuro
Siguiendo con el deseo de que conozcan un poco más lo que hacemos, les quiero presentar una de nuestras actividades llamada Llaves del Futuro.
¿Qué hacemos?
Promovemos el desarrollo personal de las adolescentes trabajadoras del hogar, impulsando el mejoramiento de su expresión oral y escrita, así como su capacidad de análisis. Utilizamos diversas técnicas: hacer manualidades, ver películas, elaborar socio-dramas, diseñar guiones, tomar fotografías, redactar textos, escuchar buena música
También esperamos que conozcan sus derechos y deberes como trabajadoras, temas de interés mundial, culturas lejanas (y no tan lejanas, como el arte peruano). En fin, queremos que se abran hacia la información; que la analicen, que tengan sus propias opiniones y que las expresen sin temor. Queremos que comprendan que no han que ganarse el reconocimiento de ser ciudadanas; que ya lo son.
¿Quiénes participan?
Más de cincuenta adolescentes entre los 14 y 17 años, quienes en dos grupos de 25, se turnan para participar de una jornada dominical de 10am a 5pm. Llegan desde San Juan de Miraflores a La Casa de Panchita. Mientras se divierten, aprenden sobre sí mismas y el mundo que las rodea.
La mayoría de las adolescentes han empezado a trabajar en casa desde los 9 o 10 años y sus niveles de responsabilidad con la familia son muy altos. Ellas muchas veces dejan de lado sus expectativas para el futuro, temiendo no superar los numerosos obstáculos que se imaginan enfrentarán. Además, sienten que no pueden acceder a diversos servicios o que no pueden disfrutar de espectáculos culturales por considerarlos caros y lejanos, sin notar que las oportunidades pueden estar allí y aprovecharse.
¿Por qué lo hacemos?
Estamos convencidos de sus capacidades. Al comienzo todo nos pareció que avanzaba lento, pero ya se notan pequeños cambios y un mayor impulso para seguir adelante.
Muchas de las trabajadoras del hogar adultas empezaron a ejercer este trabajo siendo niñas, no tuvieron muchas oportunidades de una ed
ucación de calidad y muy pocas se plantean aprender más. Creemos que las trabajadoras adolescentes, con mejores herramientas, podrán decidir si desean hacer algo diferente o mantenerse trabajando en una casa, pero en condiciones adecuadas. Intentamos trasmitirles que si bien el trabajo puede ser una urgente necesidad para ellas y para sus familias, no deben olvidar que formar un buen “capital educativo” podrá ayudarlas a transformar su vida.
No les damos un tesoro, pero sí la posibilidad de que forjen las llaves para abrirlo.
