03.Nov.2007 Dando el (mal) ejemplo
Martha nos dice:
”Estuve trabajando en la casa de una jueza. A pesar de trabajar haciendo cumplir la ley, a mí no me ha querido cumplir con mis beneficios, apenas me pagaba mi sueldo con bastante retraso, tenía que estar rogándole como si fuera un regalo; por la necesidad aguanté casi 4 años. Me da miedo quejarme en el Ministerio de Trabajo porque es jueza y tiene muchos amigos abogados. No quiero tener problemas, lo dejaré, esperaré que me pague por su voluntad. Ya llevé la liquidación de la cuenta que me debe. Tengo la confianza de que aquí (se refiere a La Casa de Panchita) sí voy a conseguir empleo con personas que me cumplan”.
Quienes debieran dar el buen ejemplo, son los primeros infractores. Si una jueza paga el salario de su trabajadora cuando le da la gana, no quiere darle sus beneficios y –al parecer- se ufana de sus buenos contactos con las autoridades para atarantar a la trabajadora reclamante ¿Qué ocurrirá con otras empleadoras que no tienen el imperativo de administrar justicia o de promover una ética social en la ciudadanía?