22.Oct.2007 Razonar a la peruana
La señora Viviana, una empleadora, nos decía indignada:
Pero ¿es que acaso ustedes no viven en el Perú? Tú no sabes la realidad de los peruanos, ningún trabajador tiene los derechos que ustedes piden para las trabajadoras domésticas porque el gobierno decreta leyes populistas, ustedes sin más lo aplican, ¡cómo voy a pagarle S/.500.00 soles y encima la CTS y los otros beneficios!
Efectivamente, un trabajador con derechos en el Perú es una tremenda excepción. Hoy en día, desde servidores públicos hasta burócratas de la empresa privada se ven obligados a trabajar horas extras sin cobrar, pluriemplearse y pagarse su propio seguro médico, por no hablar de profesionales haciendo taxi o docentes recurseándose como vendedores ambulantes. Un informe de la OIT coloca al Perú como uno de los países más explotadores a nivel mundial en el tema de horas suplementarias no retribuidas. Y cuando les cuento a los universitarios de hoy que hubo un tiempo en que en el Perú existía estabilidad laboral, no me creen.
Pero tampoco podemos hacer de la necesidad virtud y excusarnos en la explotación general para seguir promoviendo la explotación al por menor y manteniendo nuestras mezquinas parcelas de poder (O sea ¿sabes? Si yo de abogado no tengo ni sueldo mínimo ni vacaciones ¿cómo crees que se lo voy a dar a mi empleada? ¿manyas?).
Esa perversa lógica a la peruana -en la cual uno sólo se acuerda de lo malo- debiéramos reemplazarla por un discurso más justo: Acumulemos derechos, démonos márgenes de oportunidad. Hay una verdad como un templo: Las personas con derechos, trabajan mejor.