Nuestra amiga y voluntaria Jane Claire Remick tuvo un interesante paseo a la playa con algunas trabajadoras del hogar (TH) que nos visitan en La Casa de Panchita todos los domingos.
Estas salidas y paseos, así como todas las actividades en que participan TH y voluntarios (sobre todo extranjeros) son muy importantes porque aumentan enormemente la magullada autoestima de las chicas. El roce, el intercambio de experiencias, hablar en otro idioma. Creo que lo más importante es que es alguien que las acepta y quiere por cómo son y que valora su identidad y cultura, cosa que en Lima no hacemos. O no molestamos a nuestras TH porque hablan medio quechua?
Hoy estaba volviendo de La Casa de Panchita en combi cuando un poco de arena se cayó sobre mi falda. Supongo que no había abierto este bolsillo de mi bolsa después del paseo a la playa el domingo pasado; pero qué buenos recuerdos de mi viaje a la playa con tres voluntarios y doce trabajadoras del hogar de La Casa de Panchita!!
A decir verdad, irnos a la playa fue toda una aventura. Después de caminar 5 cuadras con 16 personas, siempre mirando para que nadie se pierda, pudimos encontrar una combi. Fue muy interesante pasar por el sur de Lima que yo no conocía.
Después de una hora, llegamos a El Silencio, y hasta las 3:30pm nos la pasamos jugando en las olas, tomando fotos, jugando a fútbol, y tomando un jugo de durazno delicioso que nos ofreció la señora Carmen. Parece que gané algo de un reputación en el partido de fútbol, buena o mala, yo no sé.
Con la ayuda de las señoras estaré preparada para el campeonato de nuestra próxima visita a la playa! Y ojala que no pase mucho tempo antes de que podamos disfrutar otra vez de un viaje.
Now in english, jeje.
Today I was in a combi returning from La Casa de Panchita when quite a bit of sand fell into my lap. I guess I had not opened that particular pocket of my bag since going to the
beach last Sunday, but what a nice reminder of the good time I had with three volunteers and twelve home workers (domestic workers?) of La Casa de Panchita! I have to say that getting to the beach was a little bit of an adventure. After walking about five blocks with 16 people, always looking to make sure we had everyone, we were able to find a combi. It was interesting weaving through parts of southern Lima I hadn’t seen before.
We arrived at El Silencio after about an hour and spent until three thirty playing in the waves, taking pictures, playing soccer, and drinking a delicious peach juice provided by Mrs. Carmen. I seemed to have acquired somewhat of a reputation on the soccer field, however good or bad I am not sure.
Hopefully with the help of the ladies I will be ready for championship play by our next trip! And hopefully that we will not be waiting long for that day to come!