Lima –ciudad de los extremos

¡Hola otra vez!  La Casa de Panchita vuelve a despedir a una voluntaria más. Esta vez es Vanessa Gums, voluntaria alemana que nos acompañó por 3 meses. Compartimos lo que que Vanessa nos escribe. ¡Muchas gracias por tu tiempo con nosotras, te extrañaremos!

Foto Post Vanessa FEB 2015Me quedan solo unos días más aquí en Lima, unos días más trabajando en la Casa de Panchita – el lugar donde pasaba casi todo mi tiempo durante los últimos tres meses. Tenía la posibilidad hacer mis prácticas en Colombia o Lima. A causa de que la Casa de Panchita realiza una gran variedad de actividades decidí ir a Lima y nunca me he arrepentido esa decisión. Evidente esta ciudad es un monstruo: pierdes demasiado tiempo en carros para ir de un lugar al otro, es difícil encontrar un lugar tranquilo (todos los días y todas las noches escuchas alarmas o los conductores de autobuses que piensan que lo mejor para avanzar es tocar el claxon), como máximo vas a ver un cielo azul dos veces al mes y aunque la playa está directamente delante de tu puerta no vas a saltar al Pacifico para disfrutar el mar. Podría pasar muchas líneas solo con reclamar contra la ciudad, su gente o su tráfico, pero como lo he escrito antes, no me arrepiento de mi decisión. ¿Por qué? Es que por la primera vez en mi vida me sentí haciendo algo muy importante. La casa de Panchita es una ONG que trabaja en diferentes niveles de la sociedad e intenta de cambiar las estructuras en lugar de solo afrontar contra los síntomas de una estructura fallada. Hicieron que me fuera posible participar en diferentes actividades, como el reforzamiento escolar o sesiones psicológicas para niños identificados como TID (Trabajadores Infantil Domésticos), capacitaciones laborales para mujeres que trabajan en hogares, participé en la evaluación del proyecto, realicé visitas a las casas de los TIDs y también visité una conferencia sobre la esclavitud de los niños. Además me han dado la posibilidad crear mi propio taller sobre el tema de la comunicación. Durante mi trabajo aquí aprendí bastante de la cultura y sociedad peruana: rutinas diarias, problemas políticos tal cual como dificultades y necesidades de los Trabajadoras del hogar de Lima. También aprendí algunas cosas importantes de mí misma: ahora sé que me gustaría seguir trabajando en un sector donde puedo apoyar a los derechos humanos.

Me beneficié bastante de este proyecto así como también pude contribuir con mis habilidades profesionales como psicóloga. Mis colegas siempre estaban interesadas en mi opinión y mis ideas para mejorar su trabajo. Nunca me he sentido sólo como una voluntaria, todo el tiempo me han tratado como miembro válido del equipo de trabajo.

¡Gracias a La Casa de Panchita! El tiempo acá me ha enriquecido mucho y voy a extrañarles muchísimo.

Vanessa

2 Comments
  1. Vanessa, sentirse como un miembro válido en el equipo de trabajo es lo que deseamos que sienta cada voluntario; gracias por tus palabras. ¡Ojalá puedas volver y gozar de un verano en Lima con nuestro cielo celeste (no azul, azul). Gracias por tu apoyo, por tus opiniones y tu compromiso. Blanca

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